Por Dariel Pradas
“No soy dado a hacer conmemoraciones solemnes de aniversarios. No veo ningún misterio cabalístico en las fechas y días precisos, ni me entrego con facilidad a cualquier sentimiento que pueda parecer nostálgico, pero tengo una fe tremenda en los recuerdos, en la memoria que los humanos vamos acumulando”, dijo en Casa de las Américas, al cumplir 35 años la Nueva Trova, Noel Nicola.
En esta hora esas palabras cobran sentido para sí mismo, cuando se ha cumplido una década de su muerte y, sin embargo, acaso ocupa un lugar en la memoria. El espectro del cantautor se ha disipado –eso parece–, pero el legado de sus canciones y cada palabra que evoca a Drácula, como “amorosamente” lo llamaban Silvio y otros amigos, hacen que resucite para –diría él–, es más: perdonarnos.
También de la bruma del olvido lo sacamos quienes crecimos mataperreando en el lobby que antecedía el apartamento de Noel. Al menor ruido que causábamos –porque sabíamos que al instante saldría él, iracundo–, huíamos. Para nosotros era El regañador, a secas.
“No soy dado a hacer conmemoraciones solemnes de aniversarios. No veo ningún misterio cabalístico en las fechas y días precisos, ni me entrego con facilidad a cualquier sentimiento que pueda parecer nostálgico, pero tengo una fe tremenda en los recuerdos, en la memoria que los humanos vamos acumulando”, dijo en Casa de las Américas, al cumplir 35 años la Nueva Trova, Noel Nicola.
En esta hora esas palabras cobran sentido para sí mismo, cuando se ha cumplido una década de su muerte y, sin embargo, acaso ocupa un lugar en la memoria. El espectro del cantautor se ha disipado –eso parece–, pero el legado de sus canciones y cada palabra que evoca a Drácula, como “amorosamente” lo llamaban Silvio y otros amigos, hacen que resucite para –diría él–, es más: perdonarnos.
También de la bruma del olvido lo sacamos quienes crecimos mataperreando en el lobby que antecedía el apartamento de Noel. Al menor ruido que causábamos –porque sabíamos que al instante saldría él, iracundo–, huíamos. Para nosotros era El regañador, a secas.







