
Camino del llano viene
puntero en la soledad,
el cabrestero cantando, ah...
su canto en la madrugá’.
Con su voz tierna, cristalina, eternamente acompañada de su cuatro, se adentra en los silencios, escarba en los siglos y nos entrega la esencia espiritual de su pueblo, condensada en los versos de cada canción; con alma profundamente nuestroamericana hermosea Venezuela: está cantándonos Cecilia Tood.
La luna busca la sombra
y no la puede encontrar
porque la sombra se esconde, ah...
detrás de la madrugá’.
Ah, no llores más, nube de agua,
silencia tanta amargura
que toda leche da queso
y toda pena se cura, ovejón.
Ha estado con nosotros, en Cuba (acaba de retornar a Caracas al amanecer) una de las grandes cantoras de nuestro continente, genuina expresión del foklore –que no es canto del pasado, sino esencia de siempre, pues el canto auténtico no tiene pretérito, venga de la época que venga es del instante que vivimos, del ahora en que nos estremece.







