Me llegó hace unos días la entrevista que le hiciera Wilfredo Cancio en Miami a Pedro Luis Ferrer a razón de unas actuaciones allí de ese gran trovador nuestro. Una vez más la agudeza y profundidad de las razones de Pedro Luis provocan deleite espiritual y nos aportan un buen toque de amor a la libertad y coherencia. La he venido comentando a amigos y muchos me dicen “pásamela a mi correo”; tras el envía que te envía, a cuanto se enteraba, me cayó como la manzana de Newton en la cabeza la conciencia de bloguero y he descubierto la ley de replicar. Subiéndola aquí, simplifico el proceso y la pueden gozar los amigos que no están en el círculo estrecho de los que trato personalmente. No sé por qué, tal vez capricho mío, o por una de esas libres asociaciones que hace uno, mientras avanzaba por la entrevista, en mi mente rodaban los versos de una canción de Pedro Luis, que ya de paso me sirve para titular esta entrada...
Mi padre fue fidelista;
yo, no tanto como él.
Pero quien toque a mi padre
tiene que darme también.





